¿Esta Popular Droga De Prescripción Te Está Haciendo Engordar?

Un sorprendente vistazo a los efectos de los antibióticos sobre la flora intestinal y los niveles de grasa abdominal

Comentario de Mike Geary –Entrenador Personal Certificado, Especialista Certificado en Nutrición
Artículo principal de Mark Sisson, autor del mejor vendido El Plano Primitivo

Déjame comenzar este artículo diciendo que ciertamente comprendo la importancia de los antibióticos para nuestro sistema médico. Han salvado literalmente millones de vidas de serias infecciones. Sin embargo, tenemos que considerar algunos de los efectos secundarios de tomar tantos antibióticos a lo largo de nuestras vidas, como verás en este artículo, incluyendo el aumento de la grasa abdominal. Eso no es divertido.

También hay un grave problema de prescripciones innecesarias en los Estados Unidos, en lo que respecta a los antibióticos. Y, al mismo tiempo, tenemos un problema creciente de resistencia a los antibióticos, posiblemente creando “súper bichos” que son más fuertes y desagradables que nunca antes.

Los doctores indican antibióticos como si fueran caramelos, y lo hacen ante el menor problema de salud, incluyendo las infecciones virales (lo que obviamente no tiene sentido alguno, pues los antibióticos matan a las bacterias y no a los virus). Y recuerda que cuando sea que tomas un antibiótico, estás destruyendo una gran porción de tus bacterias ‘amigables’ en tus intestinos, que te ayudan con la digestión y con la inmunidad. Como seguramente ya comprender, esas bacterias amigables en tus intestinos son de ENORME importancia para tu salud.

Cuando tomas antibióticos, esencialmente estás matando a los ‘malos’ (la infección bacterial que puedes tener), pero también estás matando a los ‘buenos’ (tu flora intestinal saludable) y, con ello, estás alterando una parte importante de tus sistemas digestivo e inmunitario. 

Como verás en el artículo de abajo, tomar antibióticos no sólo elimina algunas de tus bacterias intestinales beneficiales, y tan solo un ciclo de antibióticos también puede posiblemente alterar PERMANENTEMENTE el equilibrio y la salud de tu “microbioma” intestinal.

... y lo más sorprendente es a lo que se refiere el título del artículo: el uso de antibióticos puede posiblemente aumentar tu grasa abdominal. ¡Vaya!

Algunas frases importantes de este artículo a las que debes prestar especial atención son:

1.  Trasplantar flora intestinal de ratones obesos a ratones delgados resultó en el engorde de los ratones antes delgados... Convincente evidencia de que la flora intestinal tiene una importante conexión con los niveles de grasa corporal. 

2. En el estudio de abajo sobre el uso de antibióticos por parte de veteranos de los Estados Unidos, toma nota del incremento en seis veces de la hormona grelina, y cómo la grelina aumenta tu apetito, pudiendo también aumentar tu grasa abdominal.

3. También nota cómo los antibióticos se usan para promover el crecimiento del ganado... particularmente para aumentar los niveles de grasa corporal y el marmoleado de la grasa en la carne. No sería difícil correlacionar esto con el aumento de grasa visceral en los abdómenes de los humanos.  

Hmm... en verdad querrás consultar a tu doctor la próxima vez que te prescriba antibióticos, para asegurarte de que sea absolutamente necesario para tu subsistencia. 

 

Los Problemas Con Los Antibióticos: Matan A Los Buenos Y te Hacen Engordar

por Mark Sisson, autor del best seller El Plano Primitivo

Cada vez que tomas antibióticos, miles de millones de flora intestinal domesticada en tu interior mueren.

Como he mencionado recientemente en mis posteos en el blog, los antibióticos están diseñados para no atacar a las células humanas, pero no puede decirse lo mismo de las bacterias comensales viviendo en nuestros intestinos. Verás, la mayoría de los antibióticos no discrimina entre las bacterias “buenas” y las “malas”. Sólo se enfocan en atacar bacterias. No son nosotros, son entidades ajenas a nuestro cuerpo humano, aunque nosotros no seríamos nosotros sin ellas. Las necesitamos para funcionar apropiadamente.  

Es como llamar a un exterminador para eliminar insectos que han invadido nuestro hogar, y el tío termina por matar a tu perro y hace que tu gato se comporte algo extraño, al matar a los insectos. El trabajo ha sido hecho, y el exterminador técnicamente ha hecho lo que se le ha pedido, pero ahora tienes que decirle a tu hijo que Chuleta se ha ido a vivir a una granja a las afueras de la ciudad para cuidar de ovejitas, y tratar de imaginar una manera de lidiar con tu gato que ha comenzado a orinar en el sofá y a arañar tu estómago (como el intestino permeable, ¿lo entiendes?). No es algo lindo de imaginar, y no era lo que intentabas hacer al llamar al exterminador.

El resultado de un estudio de 2010 sobre los efectos duraderos de los antibióticos sobre la flora intestinal es bastante atemorizante. Durante un período de 10 meses tres individuos –humanos- recibieron dos cursos de ciprofloxacina, un antibiótico extremadamente frecuente indicado para tratar infecciones en los huesos y las articulaciones, gastroenteritis, infecciones del tracto respiratorio, endocarditis, infecciones del tracto urinario, celulitis, diarrea infecciosa, infección por ántrax, fiebre tifoidea e infecciones en la piel, sólo por nombrar algunas de las condiciones. En otras palabras, es considerado como un confiable antibiótico multi-propósito, efectivo para todas las especies (los veterinarios a menudo indican cipro para tus mascotas). Entonces, ¿qué pasó a los pacientes y a sus poblaciones de flora intestinal luego de haber tomado cipro?

Tres a cuatro días después en el plan de tratamiento, la diversidad de la flora se perdió, y su composición también se vio alterada. La flora que subsistió se hizo más homogeneizada, y las diversas proporciones de más de 400 especies de bacterias viviendo en sus intestinos se vieron desequilibradas. Una semana luego del final de cada tratamiento, la flora intestinal se recuperó pero sólo levemente. Era sólo una sombra de lo que había sido antes. La diversidad mejoró, pero no regresó a sus niveles originales. La composición comenzó a normalizarse, pero quedó incompleta. Las cosas se estabilizaron y la diversidad/composición fue protegida de otros cambios, pero el estado de la flora protegida no fue el mismo al que fue antes de la cipro.

Los autores admitieron que estos fueron terrenos inexplorados. Ni supieron ni pretendieron saber los efectos duraderos de tener un microbioma alterado en los intestinos. No usan las palabras “bacterias buenas” y “bacterias malas”. Sólo saben que está alterada y -tanto como el período de diez meses puede decirnos- quizás para siempre. Atemorizante, ¿verdad?

No lo sé – tengo una persistente idea de que quizás, sólo quizás, alterar para siempre nuestra flora intestinal no es una buena idea. Creo que los investigadores estarían de acuerdo, pero ellos no pueden decir nada sin saberlo en forma definitiva, por supuesto. Pero mi indicio no es infundado exactamente. Tenemos evidencias de que una flora intestinal alterada se asocia con el aumento del peso. Incluso tenemos evidencia que indica que los antibióticos causan aumento de peso. Veámoslo en mayor detalle.

Pero por sobre todo, por supuesto, está el uso exagerado de antibióticos para “aumentar el crecimiento” del ganado. Y uso comillas porque lo que en verdad hacen es ENGORDAR al ganado, alterando el microbioma en sus intestinos. Un estudio incluso determinó que eliminar la administración rutinaria de antibióticos en el ganado con el propósito de aumentar su peso no afecta la disponibilidad dietaria de proteínas en las naciones en desarrollo. ¿Y quieres saber por qué creo que es eso? Los antibióticos aumentan la acumulación de grasa corporal en esos animales, en lugar de simplemente inducir la mera hipertrofia de la carne muscular – salvo que conozcas a algún físico culturista que use ciclos de penicilina y cipro – y el aumento de peso resultante proviene más de las grasas que de las proteínas.

Otros animales nos dan más opciones para comprender los efectos promotores de la obesidad de una flora alterada. Por ejemplo, los ratones:

Un equipo de investigadores trasplantó flora intestinal de ratones obesos a ratones delgados. Los ratones delgados experimentaron un aumento del 60% en su grasa corporal, y una rápida disminución de 14 días en su resistencia a la insulina luego de una alteración de la flora intestinal.

En un estudio posterior, los miembros del mismo equipo indujeron obesidad en ratones a través de la dieta. Conforme engordaban, un tipo específico de bacteria Firmicutes prosperó – comenzó a crecer de manera exagerada en los intestinos. Trasplantar esta Firmicute en ratones delgados los engordó. Los ratones delgados que recibieron trasplantes de donadores delgados no engordaron.
Oh, y también hay evidencias con humanos. Esos mismos investigadores que mostraron que los ratones delgados tenían una flora intestinal diferente a la de los ratones obesos, y que al transferir la flora intestinal a los ratones delgados hacía que engordaran, también estudiaron que esto era verdad en humanos. Al igual que con los ratones, los intestinos de los humanos delgados tienen más flora intestinal de la bacteria phylum de Bacteroidetes y menos de la de Firmicutes phylum, mientras que los intestinos de humanos obesos contienen más carga de la Firmicutes en su flora intestinal. Además, tanto los ratones como también los humanos con floras intestinales “obesas” (alta en Firmicutes) derivan más energía de los alimentos y tienen un aumento en su capacidad de “cosechar energía”.

OK. Así que parece bastante claro que las bacterias intestinales tienen un importante papel en la obesidad, y hay fuerte evidencia de que sea un factor causal. Pero los estudios, hasta ahora, sólo han mostrado que alterar las bacterias intestinales agregando flora de animales obesos a los intestinos de animales delgados hace que los segundos suban de peso. La pregunta es, entonces, si alterar la flora intestinal con el uso de antibióticos puede tener un efecto similar en el peso.

Martin Blaser, un investigador del microbioma de la NYU, cree tener la respuesta. Citando el estudio de 2010 mencionado arriba, y otro que él mismo escribió, él especula que el uso de antibióticos no sólo cambia permanentemente nuestra flora intestinal, sino que también promueve la obesidad.

Blaser examinó el efecto de los antibióticos sobre la Helicobacter pylori, un miembro común del bioma intestinal humano. Hay evidencia que indica que el H. pylori aumenta el riesgo de úlceras y cáncer gástrico, convirtiéndolo un objetivo popular para los médicos (incluso en pacientes asintomáticos) empuñando un martillo hecho de antibióticos, y que ha vivido en los intestinos humanos por al menos 58.000 años. Puedes imaginar que mofarse causalmente de una co-existencia tan extensa podría tener al menos consecuencias no intencionales. Y estarías en lo correcto.

Blaser usó a veteranos de los Estados Unidos a quienes se había programado realizar una endoscopía gastrointestinal superior (una examinación de cerca del tracto gastrointestinal superior). De los 92 veteranos, 38 no presentaron H. pylori, 44 resultaron positivos para H. pylori, y 10 quedaron sin determinar. 23 de quienes eran positivos para H. pylori recibieron antibióticos., y todos salvo 2 tuvieron una erradicación total de H. pylori. Entonces, ¿qué pasó a los 21 sujetos que inicialmente tenían H. pylori pero que lo erradicaron mediante el uso de antibióticos?

Fueron los que subieron más de peso. Sus IMC aumentaron en 5%, con un margen de error de 2%. Los demás veteranos no tuvieron cambios en su peso.

Los niveles de leptina aumentaron en 20%.

La grelina postprandial aumentó seis veces.

El aumento de grelina es el efecto más interesante para mí. Hace una cantidad de cosas, la principal es el aumento del hambreLos altos niveles también aumentan la grasa abdominal. Así, luego de tomar antibióticos y perder toda la H. pylori, los pacientes no estaban tan satisfechos luego de las comidas, subieron la mayor cantidad de peso, y el peso que subieron se concentró más probablemente en su abdomen.  Todas cosas malas. He escrito antes sobre los peligros de la grasa abdominal; no se trata tan sólo de “vernos bien desnudos”.

Vaya, los antibióticos como promotores del crecimiento en el ganado en verdad tiene sentido cuando unes todos estos conceptos. Te dan toda clase de cosas asombrosas:

Una conversión más eficiente de alimento en energía. Menores costos en alimentación.

Mayores niveles de grelina, que promueven una mayor acumulación de grasa visceral. Más marmolado.

Es bueno para la economía de las granjas industrializadas… ¡no es bueno para la salud humana!

-Mark Sisson,  autor del best seller El Plano Primitivo

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Sugerencias de Mike:

En primer lugar, yo personalmente nunca tomo antibióticos a menos que tenga una seria infección que amenace mi vida. 

Mantener una salud genial y un sistema inmune fuerte puede hacer mucho para evitar las enfermedades e infecciones más frecuentes. Dos de las cosas más importantes en las que puedo pensar rápidamente son seguir cargando tu sistema con probióticos (para fortalecer tu tus colonias de flora intestinal naturalmente) y también mantener adecuados niveles de vitamina D en tu dieta y a través de la luz del sol (lo cual es vitalmente importante para tu sistema inmune).

Si has estado tomando antibióticos y, con ello, has alterado la salud de tu flora intestinal, necesitas asegurarte de hacer tu mejor esfuerzo para restablecer la salud de tu flora intestinal con probióticos. Quieres diversificar las fuentes de probióticos que recibes, para tener diversas trazas de bacterias “amigables” y otros microbios. Las buenas fuentes de probióticos incluyen los alimentos fermentados como el yogurt, el kéfir, el chucrut, el kimchi, el té de kombucha, otras bebidas probióticas, y un buen suplemento de probióticos, lo que protege los probióticos en tu estómago para que colonicen tus intestinos.

Si te mantienes muy saludable con un sistema inmune extremadamente fuerte, reduces drásticamente tus chances de desarrollar infecciones y otras enfermedades. Personalmente no he tomado antibióticos desde que era un adolescente (y nunca volveré a tomarlos a menos que tenga una infección que amenace mi vida), y tampoco me he enfermado (ni siquiera un resfrío) en los últimos 7 años.

Puedes leer este artículo para ver mis 7 poderosos consejos para no enfermar nunca más. Los consejos en ese artículo son muy poderosos para impulsar tu sistema inmune y no enfermarte en primer lugar.

Por favor comparte este artículo sobre los antibióticos con tus amigos y u familia, para ayudar a proteger su salud:
 


 

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